Get out, entre el humor y el horror

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Jordan Peele escribe y dirige su primer largometraje Get Out, la traducción al español es Déjame salir o Huye, en el que exhibe con astuto ingenio una radiografía del racismo impregnado hasta el día de hoy en lo más profundo de la sociedad blanca de Estados Unidos.

Nada como un guión impregnado de sutilezas y guiños ocultos para mantener al espectador completamente intrigado y a la expectativa; pero al mismo tiempo, al borde de la risa y asombrado con el hábil manejo de los estereotipos malgastados, aunque sagazmente disfrazados, mediante la educación y la condescendencia. Por lo tanto, el tema tratado y cómo se nos presenta, resulta verdaderamente relevante, más aún en

un momento tan quisquilloso como el que se vive actualmente en los Estados Unidos, en el que la sociedad ha dejado salir a la luz ciertos estigmas que yacían ocultos por considerarse de mal gusto, pero que ahora parecen nuevamente permitidos y no políticamente incorrectos, como si de cierto modo los estereotipos estuvieran tatuados en el subconsciente colectivo de la sociedad norteamericana.

Get Out no sólo ha cautivado al público, también a la crítica: ahora mismo su ópera prima tiene un impresionante 99% en Rotten Tomatoes y un estupendo 83/100 en Metacritic. Pero después de que la obra de Peele recaudara más de 200 millones en taquilla (con un presupuesto de sólo 4 millones), las dudas se disiparon: esta película podía ser recibida en todo el mundo. Porque puede ser vista en múltiples niveles: como thriller de suspenso, como cinta de horror, como comedia o como poderosa sátira social.

Cuando una película de bajo presupuesto como Get Out viene precedida por una retahíla de buenos comentarios, hay que tener puesta la antena para no dejarla pasar. En el caso que nos ocupa las expectativas se ajustan a lo esperado. Es un cinta refrescante, poliédrica, llena de giros inesperados, personajes icónicos y momentos inolvidables. ¿Les parece poco?

Es una brillante película que da frescura al renacimiento del horror independiente como el nuevo género de la sátira social estadounidense. Aquí,  comedia es un primer paso a la crítica social y funciona espectacularmente bien en el balance.

Peele entendió que la comedia, como el horror, son una cuestión de timing: se trata de medir los tiempos de manera precisa, de crear suspenso con la paciencia que se necesita para llegar a la línea final de un chiste. Y en el manejo de la comedia entremezclada con una trama angustiante, vemos en Peele un talento único. 

Lo bueno:

  • La impecable dirección de Jordan Peele.
  • El soundtrack que balancea elementos culturales con viejas cuerdas estridentes.
  • Las actuaciones impresionantes de un elenco perfectamente elegido.
  • La necesaria reflexión sobre el racismo histórico.
  • Que nada de esto es solemne: la comedia y el horror se hablan aquí con pertinencia

Lo malo:

  • Que después de quinientas palabras sólo rozo la superficie de esta gran cinta.

Fuente: https://www.espinof.com

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